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Historia

La historia de Nuevo San Juan Parangaricutiro es una historia de resistencia, organización y unidad. Tras la erupción del volcán Paricutín, el pueblo perdió su lugar de origen, pero conservó lo más importante: el sentido de comunidad, el arraigo a la tierra y la voluntad colectiva de reconstruirse.

Durante muchos años, mujeres y hombres de San Juan lucharon por recuperar legalmente sus tierras y reafirmarse como comunidad indígena. Este proceso no estuvo exento de dificultades; existieron desacuerdos, conflictos internos y distintas formas de pensar. Sin embargo, esta lucha permitió consolidar a Nuevo San Juan Parangaricutiro como una comunidad agraria reconocida y respetada.

Reorganización Comunitaria y vida comunal

Después de la erupción del volcán Paricutín, el 12 de mayo de 1944, el núcleo de la población del antiguo Parangaricutiro llegó a la Hacienda de los Conejos, punto que marcó una etapa clave en el proceso de desplazamiento, reorganización y reconstrucción comunitaria. A partir de este acontecimiento, las familias se reorganizaron para fundar un nuevo asentamiento, dando origen a la actual Comunidad Indígena de Nuevo San Juan Parangaricutiro.

Desde sus inicios, la comunidad reafirmó la propiedad comunal de la tierra y fortaleció sus estructuras tradicionales de gobierno. La Asamblea General de Comuneros se consolidó como la máxima autoridad, garantizando la participación colectiva en la toma de decisiones.

Esta forma de organización permitió reconstruir la vida social y económica con base en la solidaridad, el trabajo colectivo y la planeación a largo plazo, sentando las bases de un modelo comunitario sólido y transparente

Manejo Forestal Comunitario

Al inicio de la década de los años setenta, la comunidad dio sus primeros pasos formales en el aprovechamiento de sus recursos forestales. En una primera etapa, y por medio de sus representantes comunales, Nuevo San Juan Parangaricutiro se integró a la Unión de Ejidos y Comunidades de la Meseta Tarasca, con el objetivo de explotar y comercializar su bosque de manera organizada.

Durante la década de los ochenta, ante los malos manejos administrativos y operativos de la Unión, la comunidad enfrentó nuevos retos que evidenciaron la necesidad de recuperar el control directo sobre sus recursos naturales. Esta experiencia fue determinante para fortalecer la conciencia colectiva y sentar las bases de un modelo propio de manejo forestal comunitario, basado en la autonomía, la transparencia y la toma de decisiones desde la asamblea.

El bosque ha sido un elemento central en este camino histórico. A través de la organización comunitaria y la consolidación de la empresa forestal comunitaria, la comunidad logró proteger sus recursos naturales, generar empleo y convertirse en un referente nacional en manejo forestal comunitario. Este logro es resultado del esfuerzo colectivo y del trabajo de varias generaciones.

Desarrollo Social y Bienestar Comunitario

La comunidad ha destinado recursos de manera constante al bienestar social, impulsando proyectos en educación, salud, infraestructura, vivienda y empleo. La transparencia, la rendición de cuentas y la toma de decisiones colectivas han sido elementos clave para mantener la cohesión interna.

Gracias a este enfoque, Nuevo San Juan Parangaricutiro ha promovido iniciativas de impacto regional, beneficiando no solo a sus habitantes, sino también a comunidades vecinas.

Identidad, Cultura y Visión de Futuro

A pesar de su crecimiento y diversificación, la comunidad mantiene vivas sus tradiciones, valores y sentido de pertenencia. La identidad indígena continúa siendo el eje central de la vida comunitaria y de la toma de decisiones colectivas.

La Asamblea General de Comuneros permanece como el corazón de la organización, el espacio donde se toman las decisiones fundamentales y donde se expresa la voluntad del pueblo. Junto con las tradiciones, fiestas y símbolos religiosos —como el Cristo Milagroso (Señor de los Milagros)—, la asamblea recuerda que, más allá de las diferencias, la comunidad comparte una misma historia y un mismo territorio.

Conocer el pasado permite valorar el presente y pensar en el futuro que se desea para las nuevas generaciones. La comunidad no es solo tierra o bosque; es la gente que la cuida, la organiza y la mantiene viva, día a día, con responsabilidad y compromiso colectivo.

Hoy, la Comunidad Indígena de Nuevo San Juan Parangaricutiro avanza con una visión clara hacia el futuro, basada en la unidad, el respeto a la tierra, el fortalecimiento de sus instituciones comunitarias y el compromiso con las nuevas generaciones.

Conservar y defender el perímetro comunal, así como la integridad territorial, mediante el desarrollo humano de los comuneros, a través de nuestras instituciones, red de empresas y creatividad, somos un modelo de cómo construir el bienestar de nuestras generaciones actuales y futuras a partir del aprovechamiento sustentable de los recursos naturales con que contamos bajo los principios de igualdad, solidaridad, trabajo y respeto.

Llegar a ser una Comunidad Indígena próspera, orgullosa de su cultura e historia, con un fuerte tejido social, un entorno natural manejado de madera sostenible; referente a nivel mundial por su capacidad de innovación en la gestión de su territorio, la diversificación económica de sus propias empresas y la aceptación de sus productos en los.

Conjunto de referencias éticas morales que actúen como referencias para normar y dirigir nuestras relaciones internas y externas. La vida, igualdad, solidaridad, trabajo, respeto hacia las personas, las instituciones, las normas, responsabilidad, lealtad, innovación, vocación de servicio, compromiso social, aprovechamiento sostenible de los recursos naturales, honestidad, integridad.